01:00 h del Domingo día 28 de Mayo de 2017

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Palabra de Vida

DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR Ciclo A

Día 28 de Mayo de 201EL RELEVO QUE DA EL ESPÍRITU DE JESÚS Llega el momento de la despedida del Maestro y sus discípulos. Los días pascuales fueron iluminando las penumbras de la Pasión, y el acompañamiento de Jesús a sus discípulos asustados y dispersos fue introduciendo anticipadamente un modo nuevo de acompañarles. Con la Ascensión de Jesús que celebramos este domingo, no se trata de un adiós sin más, que provoca la nostalgia sentimental o la pena lastimera, sino que al marcharse el Señor inaugura un modo nuevo de Presencia suya en el mundo, y un modo nuevo también de ejercer su Misión. Es una alternativa, que el Maestro confió a sus discípulos más cercanos al darles la encomienda que Él había recibido del Padre Dios. Es importante entender bien la despedida de Jesús, pues Él comienza a estar... de otra manera. Como dice bellamente S. León Magno en una homilía sobre la ascensión del Señor: “Jesús bajando a los hombres no se separó de su Padre, como ahora que al Padre vuelve tampoco se alejará de sus discípulos”. Él cuando se hizo hombre no perdió su divinidad, ni su intimidad con el Padre bienamado, ni su obediencia hasta el final más abandonado. Ahora que regresa junto a su Padre, no perderá su humanidad, ni su comunión con los suyos, ni su solidaridad hasta el amor más extremo.SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN¿POR QUÉ CELEBRAMOS LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR CON ALEGRÍA? ¿No sería la tristeza más apropiada? Pues, el día recuerda cómo Jesús – nuestro hermano – se nos ha ido al cielo.  Nos promete: “Yo estoy con vosotros... hasta el final”,  pero “ya  no escuchamos las palabras llenas de gracia de quien habló como ningún otro.”  Una vez más, ¿por qué celebramos la Ascensión con alegría? HAY TRES RAZONES SIGNIFICATIVAS. Primero, EL SEÑOR SE FUE PARA PREPARARNOS UN HOGAR PARA NOSOTROS. Dice Jesús en el Evangelio según san Juan, “…voy a prepararos un lugar.” Este lugar es una creación completamente nueva, como la creación del universo en el mero principio. El cielo había sido una existencia sin espacio desde que Dios y sus ángeles son puros espíritus. Pero Jesús lo ha recreado con tres dimensiones por ascender al cielo con su cuerpo glorificado. Ya puede acomodarnos tanto corporalmente como espiritualmente. Segundo, JESÚS SUBIÓ A DIOS PARA DEFENDERNOS DEL MAL. Dice la lectura de la Carta a los Efesios que Dios Padre “puso (todo) bajo los pies (de Cristo) y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia.” Ya nada puede conquistarnos porque Cristo, nuestro Señor, tiene poder sobre todo. Podemos pedirle ayuda con toda la confianza.Tercero, JESÚS ABANDONÓ A SUS DISCÍPULOS CON SU CUERPO PARA ARRIMARSE A TODO EL MUNDO CON SU ESPÍRITU SANTO. Aunque suena paradójica, es la verdad. Cuando estaba en el mundo en carne y hueso, Jesús era limitado. Pero una vez ascendido al cielo, su alcance llega a los fines del mundo. Él envía a su Espíritu para transformar a sus seguidores en misioneros para todos los pueblos. Nuestros corazones también arden con el mismo Espíritu Santo de modo que nos hacemos  constructores del Reino. Tenemos la alegría porque el Señor resucitó de la muerte y vamos a resucitar con él. Sin embargo, todavía hemos de pasar por el terror de la muerte. Todavía tenemos que experimentar el alma arrancándose del cuerpo. Es como la Ascensión – una experiencia tanto triste como alegre. Es triste porque no escuchamos más las palabras llenas de gracia de nuestro hermano Jesús. Es alegre porque nos acompaña Jesús con su Espíritu. Sí, Jesús nos acompaña.¿Nos sentimos enviados y acompañados por Jesús? ¿Sentimos la presencia creadora de su Espíritu? ¿Somos misioneros?
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