07:10 h del Lunes día 26 de Agosto de 2019

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Palabra de Vida

DOMINGO 21 DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo C

Día 25 de Agosto de 2019

El evangelio de este domingo no es fácil de comentar. Arranca de una pregunta teórica, pero inquietante y que sigue siendo una pregunta vigente: "¿Serán pocos los que se salven?". Nos interesa estudiar la respuesta de Jesús. Una respuesta que se inscribe en la catequesis del "camino hacia Jerusalén".

1. SENTIDO DE LA PREGUNTA ENTONCES.

Quienes hacían esta pregunta a Jesús pensaban que ellos se salvarían por el hecho de ser MIEMBROS DEL PUEBLO JUDÍO, mientras que los demás no podrían salvarse. La respuesta del Señor: no basta ser miembros de un pueblo -aunque este sea el Pueblo de Dios- es preciso el esfuerzo personal por cumplir la voluntad de Dios y vivir en comunión con él. "Vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur -pueblos que los judíos consideraban excluidos, condenados- y se sentarán a la mesa del Reino" 
En una palabra: es peligroso considerarse con derechos y privilegios de salvación, porque lo importante es vivir de hecho según el camino de la Vida. Importan los hechos y no los derechos.

2. MENTALIDAD QUE SIGUE PRESENTE.

Esta mentalidad, que trasluce la pregunta hecha a Jesús, sigue presente en algunos cristianos. Todos tenemos la tentación de pensar: "Nosotros somos los buenos, / nosotros solos, / ni más ni menos". Nosotros nos salvaremos. Los otros -los no cristianos o la gente de ideologías y creencias diversas de las nuestras- difícilmente se salvarán.
Pero Jesús nos enseña claramente que la salvación no depende de ser miembro de la Iglesia, de llamarse cristiano, sino de serlo en verdad: de vivir como discípulo de Jesús, de vivir en comunión con Dios. Lo que importan son los hechos. No basta confiar en que 
"hemos comido y bebido" con Jesús(participación en la Eucaristía y en los sacramentos)
ni en que "tú has enseñado en nuestras plazas" (escucha del evangelio, catequesis...)
Esto sin duda es importante, pero no basta. De nada sirve si no va unido con la respuesta de nuestra vida entera en sintonía con la voluntad de Dios y su Reino. Si no hay esta sintonía, él nos dirá: "No sé quienes sois".

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (66,18-21):

Esto dice el Señor:
«Yo, conociendo sus obras y sus pensamientos,
vendré para reunir
las naciones de toda lengua;
vendrán para ver mi gloria.
Les daré una señal, y de entre ellos
enviaré supervivientes a las naciones:
a Tarsis, Libia y Lidia (tiradores de arco),
Túbal y Grecia, a las costas lejanas
que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria.
Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor,
traerán a todos vuestros hermanos,
a caballo y en carros y en literas,
en mulos y dromedarios,
hasta mi santa montaña de Jerusalén
—dice el Señor—,
así como los hijos de Israel traen ofrendas,
en vasos purificados, al templo del Señor.
También de entre ellos escogeré
sacerdotes y levitas —dice el Señor—».

Salmo  Sal 116,1.2

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

V/. Alabad al Señor todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos. R/.

V/. Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,5-7.11-13):

Hermanos:
Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron:
«Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor,
ni te desanimes por su reprensión;
porque el Señor reprende a los que ama
y castiga a sus hijos preferidos».
Soportáis la prueba para vuestra corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos?
Ninguna corrección resulta agradable, en el momento, sino que duele; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, no se retuerce, sino que se cura.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.
Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?».
Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo:
Señor, ábrenos; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”.
Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”.
Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».

LA PUERTA ESTRECHA DEL REINO

REFLEXIÓN

1. NO CUÁNTOS SE SALVAN,  SINO CÓMO SALVARNOS

A una pregunta de los discípulos sobre el número de los que se salvan, Jesús  responde sobre el cómo de la salvación, sobre el esfuerzo que requiere. La «puerta  estrecha» es imagen de la entrada en el reino, que se traduce en la opción por Jesús y por  su evangelio. «Esforzarse» es poner en práctica las enseñanzas de Jesús.

2. LA PUERTA SE CIERRA SI RECHAZAMOS LA CONVERSIÓN

No basta con haber pertenecido  al pueblo de Dios por la circuncisión, o incluso por el bautismo, si no se han tenido entrañas  de caridad. Tampoco basta con haber enseñado o hablado si la palabra no ha ido  acompañada de un testimonio coherente, o compromiso. Es imprescindible una aceptación  práctica de Jesús, una fidelidad a su mensaje traducida en obras.

3. DIOS ACOGE A QUIENES LO BUSCAN Y RECHAZA A LOS QUE NO SON FIELES
Dios rechaza a los judíos circuncisos y a los bautizados que no son fieles, mientras  que admite a los paganos que lo buscan y lo encuentran. Los cuatro puntos cardinales a  que alude el evangelio se refieren a los que viven en la marginación, en el Tercer Mundo,  en los rincones olvidados del universo... Por eso termina este pasaje de Lucas con una  sentencia desconcertante respecto de los primeros y los últimos. Los impenitentes serán  rechazados, y los que han tenido una actitud profética por la justicia serán admitidos.

¿Nos preocupa la cantidad o la calidad? ¿Nos esforzamos en ser cristianos? ¿En qué se nota? 
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