09:49 h del Viernes día 19 de Enero de 2018

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Palabra de Vida

SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)





SER CRISTIANO ES SEGUIR A JESUCRISTO

Hay un error de base en que podemos caer fácilmente los cristianos: pensar que sólo seguimos una doctrina y olvidar que, sobre todo, somos seguidores de una persona: de Jesús. Seguir una doctrina es estar de acuerdo con unas determinadas verdades. Sería en el caso del cristianismo, conocer y aceptar la palabra y el pensamiento de Jesucristo. Y esto es verdad; pero no toda la verdad.
Puede que en otras religiones -y, por supuesto, en otras escuelas filosóficas e ideologías- no pidan más que eso: teoría que se queda en el ámbito de la mente y no nos llega al corazón; a lo sumo puede desembocar en una serie de normas, que es preciso cumplir, pero sin pasar de ahí.
Seguir a la persona de Jesús, en cambio, no es cuestión sólo de cabeza, sino también de corazón: es una cuestión de amor; y el amor no deja en nosotros zona alguna sin tocar, implica nuestro ser entero. Es cosa sobre todo del corazón. Seguir a Jesús no es sólo aceptar todo lo que Él vivió. Seguir a Jesús es optar por Él de tal manera, que lo hagamos Señor de nuestros pensamientos, palabras y acciones. En adelante, nuestro objetivo fundamental como discípulos será parecernos a Él, imitar su estilo y su vida, sus palabras y su modo de actuar. Ser Jesús en toda nuestra vida.


 ENCONTRAR A JESÚS

1. «Discípulo» es el creyente que reconoce a Jesucristo, porque lo busca de veras y se queda con él. El encuentro de los primeros discípulos -y de los discípulos de todos los tiempos- se compone de tres momentos: una búsqueda, una morada y una permanencia.

2. Hay personas que buscan superficialmente y que, además, rechazan todo lo que encuentran. Otros ni siquiera buscan, porque están de vuelta de todo, decepcionados. Pero hay quienes buscan y encuentran: son los discípulos del Señor.

3. Desde pequeños nos enseñaron que Jesús está en los cielos y en el sagrario, y que Dios está en todas partes. El evangelio nos dice que Jesús está donde dos o tres se reúnen en su nombre y donde hay caridad efectiva con el hermano pobre y necesitado. Discípulo es quien sabe encontrar de verdad al Maestro allí donde está.

4. Quedarse es permanecer, compartir, participar, comprometerse. No vale quedarse lejos o quedarse pasivamente. Quedarse con Jesús es aceptar su causa con todas sus consecuencia. Naturalmente, sabemos que permanecer es difícil. Hay momentos de incertidumbre, de duda. de cansancio. Dios nos conoce y reconoce cómo somos. Él nunca falla: es fiel; pero exige de nosotros un mínimo de seriedad, de fidelidad. El evangelio de Mateo termina con el mandato de Jesús de «hacer discípulos» de todas las gentes.

¿Qué buscamos y encontramos a lo largo de la vida? ¿Qué buscamos y encontramos en la celebración dominical?
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