17:30 h del Viernes día 24 de Marzo de 2017

Galería de Imágenes

Belén

Palabra de Vida

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA Ciclo A

Día 26 de Marzo, «YO SOY LA LUZ DEL MUNDO» Las lecturas de los domingos de Cuaresma del Ciclo A tienen un marcado carácter bautismal. Se trata de catequesis sobre el Bautismo y la necesidad de la fe para seguir a Jesús. Como ocurrió el domingo pasado con la samaritana, el ciego de nacimiento nos representa a todos. ¿Quién de nosotros no está ciego? Somos “ciegos”  cuando andamos perdidos en las tinieblas del pecado, cuando nos cerramos a los demás, cuando “Nos fijamos en las apariencias sin darnos cuenta, que sólo se ve bien con el corazón...”, como afirma El Principito.   No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el refrán. Sólo podemos salir de la oscuridad si reconocemos nuestra ceguera y acudimos a Cristo, "luz del mundo". Este es el mensaje del evangelio del ciego de nacimiento. El autor sagrado parte del principio de que nuestra vida es un camino. Para caminar necesitamos en primer lugar ver por dónde queremos ir, necesitamos reponer nuestras fuerzas para caminar, necesitamos un guía -el Buen Pastor que me conduce hacia fuentes tranquilas, necesitamos agua que calme nuestra sed. Jesús es "el camino la verdad y la vida" que nos conduce al Padre. Él es la luz del mundo, el pan de vida, el Buen Pastor, el agua viva.«Creo, Señor».  EL ITINERARIO DEL CREYENTE1. DE LA CEGUERA A LA VISIÓN El relato del ciego de nacimiento hace ver el itinerario ascendente del ciego (de la ceguera a la visión) en contraste con el de los fariseos (de la visión a la ceguera). Frente al reconocimiento ascendente que hace el ciego de la persona de Jesús («hombre de Dios», «profeta», «señor»), surgen diferentes dudas o rechazos presentados por los interlocutores, a saber, vecinos, familiares y fariseos. El ciego es figura del pueblo reducido a impotencia; es un subhombre, un pobre marginado que puede liberarse y transformarse. La curación del ciego es como una nueva creación: barro o tierra, saliva o energía vital y lavatorio o integridad humana total, puesto que llega a ver y a conocer. El ciego se libera superando diferentes pruebas.2.  LAS REACCIONES ANTE LA CURACIÓN La primera reacción proviene de los «vecinos», los cuales --próximos al ciego mendicante y testigos inmediatos de lo que ocurre-- conocen desde fuera, están mal informados, tienen juicios poco sólidos y están llenos de miedo; no son libres. La segunda reacción proviene de los «padres» del ciego, los cuales creen, pero no se atreven a dar testimonio personal, por «miedo a los dirigentes judíos». La sangre y la raza atenazan con frecuencia. La tercera reacción es la de los «fariseos», guardianes de la ortodoxia y las tradiciones. Se interrogan, pero no creen. Parece que aceptan el hecho de la curación, incluso indagan, pero niegan su adhesión, no tienen interés por la verdad. La cuarta reacción es  del mismo «ciego», que da su plena adhesión a Jesús. Su respuesta a los fariseos es contundente: «Es un profeta». Ha calado en el significado de la palabra y del gesto de Jesús. Este testimonio, firme y personal, representa a los que se interrogan, creen y dan testimonio.3. NO HAY CONVERSIÓN CRISTIANA SIN ENCUENTRO PERSONAL No hay conversión cristiana ni auténtica fe sin encuentro personal con el Hijo del hombre. Ser cristiano significa entrar en comunión con Dios a través de la persona de Cristo, luz del mundo. Exige testimoniar las obras del Enviado a partir de una experiencia personal cristiana entroncada con la vida misma. Supone pasar de las tinieblas a la luz, adquirir una nueva lucidez. Para llegar a conocer a Cristo con lucidez se impone un itinerario que entraña dificultades, a causa de diferentes confrontaciones.¿Con qué actitud de este evangelio me identifico? ¿Afirmo co n gozo mi confesión de fe en Cristo? ¿Soy capaz de dar testimonio de fe en circunstancias adversas?
Parroquia de Cristo Rey Jaén 2008 ©