19:01 h del Sábado día 22 de Septiembre de 2018

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Palabra de Vida

DOMINGO 25 DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo B)

1. "SERVIR A DIOS ES REINAR". 

Frase lapidaria a la que acudían frecuentemente los predicadores para marcar el camino del cristiano. ¿Cómo podemos servir a Dios? He aquí la repuesta: sirviendo al hermano. Sólo el que hace esto puede decir que en verdad reina, pues se realiza auténticamente como persona y está en disposición de sentarse a la derecha del Padre

2. "EL QUE QUIERA SER EL PRIMERO ENTRE VOSOTROS QUE SEA EL ÚLTIMO Y EL SERVIDOR DE TODOS",
 
y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Lo dijo después de haber anunciado su Pasión. Pero se ve que los discípulos no habían comprendido nada de lo que Jesucristo había venido a enseñarles. Él mismo vino a servir a todos, dando su vida por todos nosotros. Servir es a menudo gratificante, pero otras veces no sólo no hay recompensa, sino que trae consigo incomprensión, desprecio y hasta persecución. Esto es lo que parece indicar el texto del Libro de la Sabiduría que escuchamos hoy. El justo es perseguido sólo por ser justo. En el fondo, quienes se enfrentan con él están rechazando a Dios. Cuando esto ocurra debemos recitar las palabras del Salmo 53: "Dios es mi ayuda, el Señor sostiene mi vida".

3. CONVIENE HACER AUTOCRÍTICA
 
para ver si ejercemos bien nuestro "ministerio" o servicio a favor de los demás. Frecuentemente, tanto clérigos como laicos, utilizamos la autoridad para sentirnos importantes o abusar de nuestro poder. También hay ambición en el campo espiritual: queremos ser los primeros en virtud, en experiencia de Dios, en radicalidad evangélica. ¿Por qué? ¿para obtener una parcela importante en el cielo?, ¿para que los demás nos honren? Sólo la humildad y el espíritu de servicio es lo que debe distinguir al cristiano. Esta es la auténtica sabiduría que viene de arriba. Es sabio aquél que es amante de la paz, comprensivo, dócil, lleno de misericordia y buenas obras. Es sabio aquél que acoge a los pequeños, a los que nadie aprecia. El que acoge al más pequeño e inocente, acoge a Jesús y al que le ha enviado. Porque ha sabido captar el mensaje de Jesús.
¿Aceptamos los sufrimientos inherentes a una vida cristiana? 
¿Son criterios de nuestra vida cristiana el servicio y la humildad? ¿Por qué queremos ser siempre los primeros?
Parroquia de Cristo Rey Jaén 2008 ©