20:58 h del Domingo día 16 de Diciembre de 2018

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Palabra de Vida

DOMINGO III DE ADVIENTO - Ciclo C




PRIMERA LECTURA

Sof 3, 14-18a
El Señor exulta y se alegra contigo

Lectura de la profecía de Sofonías.

Alégrate, hija de Sion, grita de gozo Israel;
        regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
El Señor ha revocado tu sentencia,
        ha expulsado a tu enemigo.
        El rey de Israel, el Señor,
        está en medio de ti,
        no temerás mal alguno.
Aquel día dirán a Jerusalén:
        «¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas!»
El Señor tu Dios está en medio de ti,
        valiente y salvador;
        se alegra y goza contigo,
        te renueva con su amor;
        exulta y se alegra contigo
        como en día de fiesta.



Salmo responsorial
Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R/.: 6)
R/.   Gritad jubilosos,
        porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.

        V/.   «Él es mi Dios y Salvador: 
                confiaré y no temeré, 
                porque mi fuerza y mi poder es el Señor, 
                él fue mi salvación». 
                Y sacaréis aguas con gozo 
                de las fuentes de la salvación.   R/.

        V/.   «Dad gracias al Señor, 
                invocad su nombre, 
                contad a los pueblos sus hazañas, 
                proclamad que su nombre es excelso».   R/.

        V/.   Tañed para el Señor, que hizo proezas, 
                anunciadlas a toda la tierra; 
                gritad jubilosos, habitantes de Sion: 
                porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.   R/.


SEGUNDA LECTURA

Flp 4, 4-7
El Señor está cerca

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

HERMANOS:
Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.


Aleluya

Cf. Is 61, 1 (Lc 4, 18ac)
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   El Espíritu del Señor está sobre mí;
        me ha enviado a evangelizar a los pobres.   R/.

EVANGELIO

Lc 3, 10-18
Y nosotros, ¿qué debemos hacer?
Lectura del santo evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
   «Entonces, ¿qué debemos hacer?».
Él contestaba:
   «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
   «Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?».
Él les contestó:
   «No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban:
   «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?».
Él les contestó:
   «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba en expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
   «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.



   ¿QUÉ DEBEMOS HACER NOSOTROS?

1. ALEGRARSE YA DEL FUTURO 

El profeta Sofonías anuncia la liberación de Jerusalén y Judá, pero todavía no ha llegado. Con todo, ya el mismo anuncio debe ser causa de alegría. Juan Bautista goza ya por anticipado de la venida del Mesías, aunque todavía no se haya hecho presente. Los cristianos vivimos con alegría este período de adviento, aun a sabiendas de que la Navidad no ha llegado todavía. Los cristianos estamos afincados en el presente, pero con la mirada puesta en el futuro, que ha de ser siempre fuente de alegría. Hay un viejo refrán que dice: "Todo tiempo pasado fue mejor". Ciertamente no es verdad, y menos para el cristiano. El cristiano, hombre de la esperanza, dirá más bien: "Todo tiempo futuro será mejor" y esto le infunde una grande alegría. Mejor, no precisamente por mérito de los hombres, sino por acción misteriosa y eficaz del Espíritu Santo en la historia y en las almas. Mejor, porque el progreso científico, y sobre todo moral de la humanidad, sin olvidar la ambivalencia y deficiencias del progreso, contribuye de alguna manera al reinado de Dios en el tiempo y en la vida de los hombres. Y ¿cómo no alegrarnos del futuro si estamos convencidos de que el futuro está en manos de Dios, porque Él es el Señor de la historia y quien tiene en su poder las llaves del futuro? Incluso en medio de la prueba y de la tribulación, el futuro sonríe al cristiano maduro en su fe.
 
2. AMOR, ALEGRÍA Y PAZ son dones del Espíritu Santo
En cuanto dones del Espíritu Santo sería un error identificar el amor con los amoríos, la alegría con los jolgorios y la paz con la ausencia de guerra, destrucción y muerte. La paz de Dios es algo, nos dice san Pablo, que supera toda inteligencia. Y lo mismo vale para la alegría. Siendo dones del Espíritu Santo, únicamente quien las ha recibido por la fe, está en condiciones de experimentarlas, conocerlas, poseerlas, disfrutarlas, transmitirlas. Hay una cierta reciprocidad entre ambos dones del Espíritu. La paz que habita en el alma del creyente inspira una alegría interior atrayente, que se manifiesta en el talante de la persona, que se contagia hasta con la sola presencia. Por su parte, la alegría de la que el Espíritu dota al creyente, transmite paz y orden en la vida, serenidad y armonía, y sobre todo una especie de imperturbabilidad espiritual, que provoca admiración en todos. ¿Por qué no pedir al Espíritu Santo que nos conceda más abundantemente estos dones de la paz y de la alegría para prepararnos a la Navidad? Alegrémonos en el Señor. Vivamos la Paz de Dios. La Navidad está ya a las puertas.

3. DOMINGO DE LA ALEGRÍA

Este domingo se denomina tradicionalmente domingo Gaudete, o de la alegría. Por dos veces nos dice Pablo que estemos alegres. Alegres por la venida del Señor, por la celebración  próxima de la Navidad, por mantener la esperanza, por situarnos en proceso de conversión  y por compartir con los hermanos la cena del Señor. Y san Juan Bautista nos invita no solo a creer sino también a realizar las obras del amor y la justicia, porque viene el Señor.

¿Por qué nos cuenta tanto convertirnos? ¿Vivimos la alegría del Evangelio? ¿Estamos contentos de ser cristianos y actuamos como discípulos de Jesús?

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